Para determinar si el matcha se ha húmedo, se observan principalmente cuatro aspectos: color, textura, olor y rendimiento de elaboración. Si se encuentra alguna anomalía, una acción oportuna puede evitar el desperdicio, pero si se ha enmohecido, no se recomienda beberlo.
Observe el color: un cambio de verde brillante a amarillo oscuro indica oxidación. El matcha normal es de un color verde brillante y uniforme.
Después de humedecerse u oxidarse, el color se oscurecerá gradualmente, se volverá amarillo o incluso gris, perdiendo su vitalidad original.
Si aparecen manchas de moho blancas o verdes en la superficie, se ha enmohecido y debe desecharse.
Siente la textura: de esponjosa a grumosa, indica absorción de humedad. El matcha seco es un polvo extremadamente fino, ligero y esponjoso, que se desmorona fácilmente cuando se frota entre los dedos.
Cuando esté ligeramente húmedo, se aglutinará ligeramente, pero aún así se puede triturar fácilmente.
Si el té en polvo está visiblemente húmedo, se formarán grumos duros o aglomerados escamosos que son difíciles de romper. Esto se debe a que la humedad activa las proteínas vegetales y los polisacáridos del té en polvo.
